jueves, 26 de mayo de 2011

Pautas para realizar con éxito el examen de Selectividad

La prueba de Lengua Castellana tiene una duración de hora y media. Está concebida para evaluar destrezas académicas básicas tales como la comprensión de conceptos, la capacidad de análisis, relación y síntesis; la expresión de ideas; el conocimiento crítico sobre lo expuesto en un texto y la demostración de conocimientos sobre contenidos de Lengua y Literatura.

Cuando os entreguen la prueba, os encontraréis con dos opciones de examen diferentes.

Debes tomarte unos minutos para leer los dos exámenes, valorar el grado de dificultad que entrañan las cuestiones y elegir la que te resulte más fácil. Es importante realizar una elección adecuada y definitiva que mantengas hasta el final. Son bastantes los estudiantes que por no hacer esto aumentan su nerviosismo cuando, transcurridos bastantes minutos del examen, comprenden que su elección no ha sido acertada y deciden la opción que descartaron en un primer momento.

Hay que tener presente en todo momento que la claridad, la coherencia de las ideas, el dominio de un variado vocabulario con terminología específica de la materia, y la pulcritud en la presentación del ejercicio son aspectos que se evalúan, al igual que los conocimientos lingüísticos o literarios.

Hay que recordar que el papel del que se dispone no es ilimitado. Es conveniente, antes de hacer la redacción definitiva, elaborar un guión previo con los puntos que se van a tratar en cada una de las preguntas; así se estructurará mejor el examen y se controlará adecuadamente el tiempo del que se dispone.

Es conveniente leer el texto varias veces y subrayar lo más importante antes de contestar a las preguntas que se hagan. Preguntarse qué dice el autor, por qué lo dice y cómo lo expresa puede facilitar mucho la labor posterior. Muchos consideran erróneamente que esto es una pérdida de tiempo, pero no es así; una lectura atenta puede evitar muchos desaciertos.

Diez minutos antes de finalizar el examen debe hacerse una lectura final del ejercicio para cerciorarse de que se han respondido todas las preguntas; dejar cuestiones sin contestar es un grave error del que no es consciente muchas veces el alumno.

No sobra recordar que el corrector califica cada examen en función de lo que el alumno ha escrito puesto que desconoce la identidad de quien lo ha realizado. Una buena presentación, letra legible, amplios márgenes y separación entre las preguntas, la ausencia de tachones, una buena puntuación, una correcta ortografía, y un vocabulario variado y apropiado evitan penalizaciones desagradables en la calificación final.

Por último, no olvides pegar las etiquetas identificativas en el lugar correspondiente y recuerda que no debes firmar el examen ni hacer en él ningún tipo de marca o dibujo.