miércoles, 23 de mayo de 2012

Un artículo de opinión

Si alguien quiere practicar comentario crítico, os dejo un artículo de Elvira Lindo publicado hoy mismo en El País:


Tres de cada 10 niños españoles son pobres. Ser pobre en España, ha explicado la directora ejecutiva de Unicef, Paloma Escudero, no significa no comer pero sí no comer adecuadamente; ser pobre en España no significa no tener asistencia médica, pero sí carecer de tratamientos que no cubre la medicina pública; ser pobre en España no quiere decir no tener un techo pero sí no tener acceso a una vivienda digna; ser niño pobre en España no significa no poder jugar pero sí ser privado de las actividades que completan una educación. Hay ya más niños pobres que viejos pobres: 2.200.000. Son las cifras más demoledoras que nos ha arrojado la crisis. Escudero lo ha contado con la claridad e inteligencia que la caracterizan y hasta los medios que hacen malabarismos para justificar los recortes han tenido que dejar espacio para imprimir un titular que hace unos años hubiéramos considerado impensable: “Hoy en España la pobreza tiene cara de niño”.
He seguido desde hace años el trabajo de esta mujer de acción, Escudero, que ante las miserias del mundo opta por la actitud de arremangarse y trabajar, dejando para otros la lamentación pasiva, y estoy convencida de que lo que espera de los que tenemos una tribuna es que repitamos unos datos que han de despertar conciencias. Hay niños pobres en España. Muchos. Los que nos conmovemos con estas cifras debemos hacer algo. En cuanto a aquellos a los que enseguida disgusta el tono sensiblero que se adopta para hablar de la infancia pueden pensar en términos objetivos: se está condenando a la exclusión social a un porcentaje muy elevado de españoles. Es una falta de inversión en el futuro que puede anclarnos por muchos años en el pasado en el que vivieron nuestros padres cuando eran niños. Pero, por qué no decirlo, la simple idea de que un niño en nuestro país sea pobre es insoportable.

"Niños pobres", Elvira Lindo, EL PAís, 23-5-2012

martes, 22 de mayo de 2012

Gertrude Stein


Gertrude Stein (Pensilvania, 1874- París, 1946) es una figura fundamental para la Generación Perdida. A  principios del siglo XX se fue a vivir a París y ejerció como mecenas de pintores y escritores en su casa situada en el número 27 de la rue de Fleurus que compartía con su amante Alice B. Toklas. El prestigio artístico de Gertrude y Alice era notable y a sus tertulias literarias y pictóricas acudían asiduamente artistas como Pablo Picasso, Henri Matisse, Marcel Braque, Guillaume Apollinaire, Juan Gris, Djuna Barnes, Ernest Hemingway, Sherwood Anderson y Francis Scott Fitzgerald, entre otros grandes artistas y escritores jóvenes del momento.
 Fue ella la que acuñó el término "generación perdida" para referirse a los escritores estadounidenses que vivieron en Europa después de la Primera Guerra Mundial. Hemingway relata los orígenes del término en su novela París era una fiesta, donde narra una conversación que sostuvo con Stein, donde los acusaba (a él, a Sherwood Anderson, a Ezra Pound, a John Dos Passos...) de haber perdido su lugar en la vida, beber sin medida, no sentir respeto hacia nada y de tratar de llenar su vacío espiritual con el sexo, el vino y los espectáculos. “Todos ustedes son une génération perdue, le dijo. Hemingway trató de defenderse, pero ella lo cortó regañándolo: “No me discuta, Hemingway. No le hace ningún favor. Todos ustedes son una generación perdida...” 


Su labor como escritora se considera muy innovadora al haber desarrollado un estilo narrativo alejado de convencionalismos donde el lenguaje se libera del encorsetamiento del argumento y está en continua renovación. Prueba de ello es una obra rica en matices, de enorme contenido autobiográfico, que va desde la poesía experimental de Brotes tiernos (1915) al relato de su vida en París en Autobiografía de Alice B.Toklas (1933) y París, Francia (1940), pasando por su visión de la Segunda Guerra Mundial (Las guerras que he visto, 1945). 



La figura de Gertrude Stein, así como la de los más importantes miembros de la generación perdida y otros artistas de la época, aparece reflejada en la película de Woody Allen Medianoche en París (2011):


martes, 15 de mayo de 2012

Influencias

¿Quién influye a quién?¿Qué  autores supusieron una inspiración para  escritores, cantantes o cineastas posteriores? En la siguiente imagen podéis ver muchos de los nombres que hemos estudiado en Literatura Universal.

lunes, 7 de mayo de 2012

Espíritu crítico

El lingüista norteamericano Noam Chomsky es el autor de diez puntos críticos sobre la manipulación mediática a la que somos sometidos a diario. Chomsky es bastante radical pero sus planteamientos, en estos tiempos tan llenos de incertidumbre sobre el futuro que estamos viviendo, merecen como mínimo una reflexión

1. LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales ”.

2. CREAR PROBLEMAS Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
 3. LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
 4. LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
 5. DIRIGIRSE AL PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tonoinfantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.
6. UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores ”.
 8. ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
 9. REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, ¡sin acción, no hay revolución!
 10. CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.
En el transcurso de los últimos cincuenta años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La distopía

Distopía es un término usado habitualmente como antónimo de utopía y, aunque al igual que en la utopía se refleja una sociedad hipotética distinta a la nuestra, lo hace con una concepción negativa. 

El término fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill, que se basó en el término «utopía» acuñado por Tomás Moro como «ou-topía» o «lugar que no existe», normalmente descrito en términos de una sociedad perfecta o ideal. De ahí, entonces, se deriva «distopía» como una «utopía negativa» donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal. Comúnmente, la diferencia entre «utopía» y «distopía» depende del punto de vista del autor de la obra o, en algunos casos, de la percepción del propio lector, que juzgue el contexto descrito como deseable o indeseable.


Aunque estos días el término aparece citado frecuentemente en relación a la película Los juegos del hambre (basada en la novela del mismo título de Suzanne Collins), lo cierto es que la distopía es un subgénero literario muy frecuente en la ciencia-ficción, que ambienta sus historias en futuros (más o menos cercanos) en los cuales la sociedad se encuentra en una situación de opresión, guerra o manipulada y alienada. 

Entre las novelas distópicas más famosas podemos citar: 

1984 (1948), de George Orwell, es la distopía más famosa. En ella, Orwell presenta un futuro en el que una dictadura totalitaria interfiere hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control. 

1984 es una novela que ha trascendido el ámbito puramente literario y podemos encontrar ecos de la novela en la vida cotidiana (El Gran Hermano, la manipulación de las masas...). En 1984 la novela fue llevada al cine.

Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, anticipa un desarrollo tecnológico que cambia radicalmente la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todas las personas son felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras como la familia,  el arte, la literatura, la religión y la filosofía.

Fahrenheit 451 (1953), de Ray Bradbury.El título hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde, equivalente a 233º C

La novela nos muestra un mundo futuro donde los bomberos tienen la misión de quemar libros ya que, según el gobiernoleer impide la felicidad porque llena de angustia; al leer, los hombres empiezan a ser diferentes cuando deben ser iguales y felices para que así no cuestionen las acciones del gobierno. 


En 1966 el director francés François Truffaut hizo la adaptación cinematográfica del mismo título.

La naranja mecánica (cuyo título original es A Clockwork Orange) es una novela de Anthony Burgess, publicada en 1962. La novela cuenta la historia de Alex, que, en compañía de su banda (los drugos), realiza actos extremadamente violentos y, cuando es detenido por un asesinato, acepta una terapia de reeducación que anule su conducta antisocial. Stanley Kubrick llevó la novela al cine en 1971.